Camila Botero Vásquez

PLAY DANCE PARA MÍ ES AMOR, ALEGRÍA, PERO SOBRE TODO, UNA FAMILIA

Llegué a Play Dance en el 2009 con 8 años de edad, en busca de un lugar en donde aprender a bailar; pero pronto se convirtió en un espacio donde bailar era el pretexto perfecto para estar con mis mejores amigas, para conocer a mis maestros y poco a poco descubrir mi propósito de vida en este lugar. He vivido cosas hermosas aquí; cosas que valen mucho más que el dinero; he bailado sin límite, he ensayado hasta más no poder, me he reído infinitamente, he conocido gente maravillosa y aprendí el verdadero valor de la danza.

Entre como una alumna en el programa de danza y fue ahí donde empecé a enamorarme. Fui aumentando poco a poco de nivel y de número de clases, hasta que llegué a lo que en ese entonces era V.I.D. Allí empecé a experimentar lo que en verdad es la vida de un bailarín, los “esfuerzos” que en realidad se convertían en mis momentos de felicidad. En el 2011 viajé por primera vez a NYC, luego estuve en otros viajes con Travel and Dance como: London 2014 y Miami 2018. Imposible decir que uno de estos fue mejor que el otro; pero indudablemente todos me abrieron los ojos hacia la realidad del mundo, de los bailarines en otros países y me enseñaron que no hay nada mejor que un excelente viaje con amigas y más si son mis amigas de la danza.

En este lugar, además de que me vieron crecer, me ayudaron a formar como la mejor bailarina posible, llevándome a lugares que nunca imaginé llegar. A Miami a bailar en un desfile, a Cali a competir como solista y en grupo y acá dentro de mi ciudad, me ayudaron a abrir puertas en distintos escenarios, videos y proyectos que hoy recuerdo con el mayor orgullo y amor.

Con apenas 15 años de edad, Play Dance vio un potencial en mí como profesora; en realidad yo no sabía que me gustara enseñar, pero empecé el proceso y poco a poco me fui enamorando más y más. Empecé siendo asistente, salía del colegio e iba a ayudar a las profesoras en sus clases; luego, me fui capacitando y fui creciendo y Play Dance me iba abriendo grupos. Cuando menos pensé, estaba de profesora titular, enamorada de las niñas y con el corazón lleno de mucho orgullo. Fue justo ese momento en el que descubrí a lo que quiero dedicarme el resto de mi vida, mi misión en el mundo, en donde tomé la decisión de cambiar la vida de muchos niños de mi ciudad por medio del arte y del amor. Fue así como poco a poco, inspirada por este lugar y por mis alumnas, empecé a crear lo que hoy es mi mayor orgullo: Melodías, un jardín infantil inspirado en el amor y el arte, para transformar la vida de todo aquel que esté con nosotros. De Play Dance aprendo todo los días y viviré para siempre agradecida con ellos como Academia, por confiar en mí y ayudarme a explorar mi potencial; con mis profesores, porque más que pasos de baile, aprendí de ellos herramientas para la vida; ellos son mis maestros. Y por último, agradezco enormemente a cada persona que me encontré en este camino tan hermoso, amigas, alumnas, compañeras, porque hoy soy lo que soy, por todo lo que ellos me enseñaron.

¡GRACIAS PLAY DANCE!

Cami B.