Sara Isaza Betancur

BAILÉ, BAILO Y BAILARÉ PARA LA VIDA, TODA LA VIDA

Hoy me siento orgullosa de la mujer que soy, disciplinada, centrada, alegre, sensible y determinada. Crecí alrededor de la música, en una familia hermosa que aprovecha cualquier reunión para cantar, tocar instrumentos, bailar y disfrutar. Aunque siempre he sido reservada, en esos momentos en familia encontraba la manera de expresarme y liberarme por medio de la música, bailando, por esto desde chiquita mi pasión es bailar. En su momento solamente me gustaba hacerlo por lo que me hacía sentir, me llenaba de amor y alegría, pero hoy, sé que no solo me da felicidad, sino que esa mujer de la que me siento orgullosa se la debo en gran parte a la danza.

Llegué a Play Dance en el 2009, lista para aprender y crecer en el mundo de la danza, pero nunca esperé recibir todo lo que ésta me ha dado. Bailando en cada clase, fue creciendo dentro de mí, un sentimiento que no se puede expresar en palabras; es eso inexplicable que solo se vive cuando estás bailando, es amor, felicidad, libertad, descargas y recargas de energía, todo en una sola clase. A cada uno de mis profesores de Play Dance los he admirado y he aprendido de todos lecciones que me han servido no solo para ser mejor bailarina, sino mejor persona, me han dado herramientas para vivir la vida de la mejor manera con disciplina, confianza en mí, empatía, respeto y perseverancia.

La mejor parte de todos mis días, sin importar si fue un buen o un mal día, empieza a partir de las 5:00 p.m. cuando llego a mi casa a ponerme las mallas, la trusa, hacerme una moña decorada con flores, que nunca me pueden faltar, y salir a bailar en Play Dance. Desde que llego me siento feliz, entro a mi clase y me desconecto del mundo real, de las rutinas, los problemas y los deberes y me siento en mi mundo especial donde me puedo expresar, donde todos los días me encuentro con nuevos retos y metas por cumplir. Lo mejor de todo es que nunca lo he hecho sola, siempre he bailado junto a mis amigas que disfrutan de la danza tanto como yo, esas amigas que hoy en día son como mis hermanas, mis tres mejores amigas que se las debo a Play Dance y al amor que compartimos por la danza.

Todas mis clases no han sido solo felicidad, siempre hay momentos de frustración, cuando por más que intento no logro hacer algo. Pero gracias a mis profesores que siempre me han impulsado a seguir intentando, una y otra vez, hasta que por fin en el intento número cien lo logro, y vuelve ese sentimiento de satisfacción y felicidad por no haberme rendido y por no dejar de confiar en mí y en mis capacidades.

Todas estas experiencias en algún momento dejaron de ser solo experiencias, y la danza pasó de ser solo un pasatiempo y se convirtió en mi forma de vivir la vida, mi forma de bailar la vida. Hoy no solo quiero seguir bailando, sino que quiero lograr que otras personas puedan sentir personalmente las cosas tan bonitas que se viven y se aprenden bailando. Por esto ahora además de ser bailarina, empecé el proceso de formación para ser profesora de Play Dance, y poder compartir el amor que siento por la danza y por mi castillo rosado, donde crecí, con muchas otras niñas que al igual que yo, se sienten felices cuando están bailando.

¡GRACIAS PLAY DANCE!

Saris I.