Sara Uribe Gómez

PLAY DANCE, LA BASE DE MIS PILARES DE VIDA

Hace ya 21 años que Play Dance hace parte de mi historia. 21 años de pasión, amor, danza, familia, encontrarme a mí misma. No es fácil explicar en unos cuantos caracteres lo que es para mí y lo que significa el nombre Play Dance; lo que me ha enseñado, lo que me ha dejado y dejará por el resto de mi vida.

Mi mamá nunca se imaginó que entraría conmigo siendo una niña y nunca volvería a salir de este maravilloso lugar. Llegué a Play Dance cuando tenía dos años, claramente porque mi mamá así lo quería. Era simplemente una actividad extracurricular; un momento para que ella descansara y yo hiciera alguna actividad física. Los años fueron pasando y empecé a entender que bailar, expresarme y moverme era algo que me llenaba. La actividad de un día en la semana, se convirtió en mi estilo de vida.

Bailar siempre me ha hecho soñar. Primero me imaginé bailando en el escenario más grande del mundo, presentándome frente a miles y miles de personas, con los vestuarios más brillantes y pomposos, el spotlight en mí. Fueron pasando los años y empecé a ver el baile un poco más competitivo ¿Qué se sentirá ser la mejor bailarina del mundo? ¿Tener cientos de trofeos con mi nombre? Todo un sueño. Claramente las cosas han cambiado un poco; ya no me veo en el escenario más grande, ni en las competencias más difíciles; aprendí que bailar y Play Dance eran mucho más que eso.

Play Dance y la danza me ayudaron a encontrar mi otra pasión, el diseño de escenografías. Es increíble como los efectos especiales, la iluminación y unos cuantos objetos, pueden acompañar y ayudar a contar una historia de una manera tan clara. Durante toda mi vida me paré en un escenario a bailar, pero lo que más me gustaba era el proceso de preparación del mismo. Hoy en día soy diseñadora de espacios y escenarios, creadora de experiencias y de historias completas. ¿Qué más podría pedir?

Play Dance me abrió los ojos a muchas realidades del mundo, la igualdad y la desigualdad; las posibilidades y las carencias. Conocí personas de diferentes estilos, formas y colores; cada uno con el corazón enorme, un talento innato, pero lo más importante, un sueño por cumplir. Aquí es donde me doy cuenta de mi tercer plan de vida; el trabajo social y la posibilidad de cumplir sueños.

En un principio, enseñar nunca fue una meta, pero después de descubrir que me hacía vibrar, se volvió uno de mis más grandes amores. La posibilidad de compartir lo que he aprendido y lo que sé, con personitas que tienen un sueño como los que yo alguna vez tuve, vivir sus sueños y ayudar a cumplirlos, es un sentimiento que, ni pararse en el escenario más grande del mundo, puede superar. Soy un ser muy afortunado por poder compartir mis aprendizajes, pero también de poder aprender cada día de estos maravillosos seres que me acompañan en cada paso que doy.

Play Dance ha sido mi guía, mi manual de instrucciones, mi clase favorita. Me enseñó que con disciplina y pasión todo se puede; que hay que luchar por los sueños, que nunca es tarde para correr por lo que nos hace vibrar. Que lindo es vivir al lado de grandes personas, que me inspiran cada día, de las que aprendo y a las que les puedo dejar una semilla. Es increíble poder entrar a un castillo rosado todos los días, en donde las hadas vuelan y los unicornios corren; donde las sonrisas son lo principal y el movimiento y la danza son la respuesta a todos los problemas.

Aún me quedan muchos sueños por delante, muchas metas por cumplir; y si hay algo que tengo asegurado y claro, es que Play Dance siempre estará a mi lado.

¡GRACIAS PLAY DANCE!

Saris U.