Natalia Franco Villegas

LA DANZA ME INSPIRÓ A SER PSICÓLOGA DEPORTIVA Y CICLISTA PROFESIONAL

En mi niñez hice muchas actividades extracurriculares, entre ellas la danza. En las clases de danza pude practicar habilidades y valores esenciales para el éxito. Hoy soy psicóloga deportiva y ciclista profesional y agradezco que aspectos sencillos de la danza se trasladaron a mi vida deportiva, mi vida profesional y personal.

Con la danza aprendí a ser una buena deportista, porque a pesar de ver el telón cerrarse en vez de una línea de meta, el proceso era similar a la hora de entrenar: un calentamiento previo, luego un trabajo específico y finalizar con estiramientos. Esa estructura facilitó mi adaptación a la rutina del deporte con autodisciplina y excelencia. También aprendí desde muy pequeña a manejar la presión que conlleva ser observado por otros (en ese entonces padres, otras bailarinas y maestras) y enfocarme en lo único que podía controlar: disfrutar y terminar con la satisfacción de que di lo mejor de mí.

La danza me ayudó a entender el poder de mi cuerpo para transmitir un mensaje. “Cuello largo, pecho en alto, y hombros atrás” fue una frase que escuché una y otra vez para lucir sofisticada en un escenario, pero luego entendí que más que verme bien, me ayudaba a sentirme bien. Me sentía poderosa y con confianza y de pronto los nervios de pararme frente a cientos de personas, se convertían en emoción que me ayudaban a bailar mejor.

Aprendí que cuando sentía nervios en otra situaciones, como al pararme en una línea de carrera, para dar una presentación, o hacer una entrevista, repetía en mi mente la frase que con amor las maestras repetían cuando era niña: “cuello largo, pecho en alto, y hombros atrás” y de pronto mi lenguaje corporal me empoderaba a enfrentar lo que fuera con valor y coraje, y así poder transmitir mi talento y conocimiento de la mejor manera.

Cuando empecé a estudiar psicología, pensaba que nuestra mente era la que guiaba nuestro cuerpo, pero con años de estudio para una maestría en psicología deportiva pude comprobar que nuestro cuerpo también tiene la habilidad de guiar nuestra mente. Quien iba a pensar que la danza que hacía años atrás y que tanto disfrutaba, me iba a dar tantas herramientas físicas y mentales para un futuro brillante.

¡GRACIAS PLAY DANCE!

Naty F.